¿Y si el beso de tu coprotagonista pudiera arrancarte el alma? Gawin Caskey solo quería fama. Lo que consiguió fue algo más oscuro: una química imposible de ignorar, un deseo que se siente antiguo, y a Joss Way-ar, el actor más adorado de Tailandia... que resulta no ser del todo humano. En el set de Sangre Dorada, donde los besos no parecen fingidos, y el peligro los hace eternos, El pasado -ese que ninguno recuerda- vuelve con hambre. Vuelve en forma de una historia de amor, que fue todo menos perfecta.
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