Bagdad, año 861 d. C.
La ciudad más grande del mundo aún brillaba. Sus bibliotecas guardaban el saber de siglos, sus mercados reunían lenguas de todos los confines y el río Tigris seguía fluyendo como si nada pudiera quebrar aquel esplendor.
Pero el poder ya estaba podrido.
La noche en que el califa al-Mutawakkil fue asesinado por su propia guardia, el orden se rompió para siempre. Generales extranjeros comenzaron a gobernar desde las sombras, los califas se volvieron piezas reemplazables y la violencia se instaló en cada callejón.
Mientras los palacios ardían en intrigas, Bagdad se llenó de hambre, miedo y traición. Manuscritos desaparecieron. Reliquias antiguas cambiaron de manos. Y en medio del caos, surgieron hombres dispuestos a usar el pasado para dominar el futuro.
Pero no todos luchaban por poder.
Desde las sombras de la ciudad existía una orden olvidada, silenciosa, dedicada no a gobernar imperios, sino a impedir que el equilibrio del mundo fuera roto. Una orden que no buscaba héroes, sino sombras.
En esa Bagdad fracturada, dos jóvenes ladrones estaban a punto de descubrir que sobrevivir no era suficiente...
y que incluso en el colapso de un imperio, la justicia podía esconderse entre los espejismos.
Un chico que no supo la cuasa de su muerte lo único que recordaba era con unos amigos, estaba por ir a lo que era un evento de monster hunter, pero de ahí todo se volvía oscuro no recordado nada llevándose una grata sopresa.