Tenía una sola orden: no morir... y obedecer. Una orden implantada desde el origen. No fue Nabi quien la escuchó... fue su ADN. Ese mismo ADN que fue alterado, diseñado, perfeccionado para acatar, sobrevivir y evolucionar. Porque la verdad es simple... y aterradora: lo que cayó por el acantilado no fue el final. El ADN criminal no muere. No desaparece. No se detiene. Permanece. Latente en la sangre. Esperando el momento de volver. Y esta vez... no habrá control. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘ © [2026] [wonielee93]. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin autorización expresa del autor. Queda prohibida cualquier adaptación o modificación del contenido de esta novela. Gracias por respetar los derechos del autor y disfrutar de esta obra original.
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