Wilson, a sus 25 años, ya es un hombre que conoce el mundo y sabe cómo navegar en él. Es atractivo, seguro de sí mismo y tiene esa mirada de "cazador" que lo hace irresistible. Ana, con 22, está en la flor de su juventud, con una mezcla de inocencia y una intensidad emocional que aún no sabe controlar.
Wilson nunca ha sido de una sola mujer. Para él, a sus 25 años, la conquista es una forma de reafirmar su masculinidad. Aunque Ana lo cautivó como ninguna otra, su naturaleza de "mujeriego" no desaparece por arte de magia.
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