Un mortal yace encadenado en lo más profundo del Tártaro. Encerrado por un pecado cometido contra los dioses. No recuerda absolutamente nada, pero en su interior, siente el deseo de redimirse.
El único pensamiento que lo mantiene consciente es algo borroso: una figura divina.
Lo atormenta el hecho de no saber qué hizo, y el por qué tanto desea remediarlo.
Se le presenta una oportunidad, en forma de estela brillante que desciende hasta su fosa, lo libera y pregunta si el mortal realmente quiere ser perdonado. El hombre asiente sin saber por qué, y ella le concede una forma de redimirse, una labor, una tarea imposible:
"Saldrás del Tártaro, atravesarás el Infierno, caminarás entre los tuyos... y ascenderás al Olimpo."
Se materializa una espada y se le entrega al mortal, cuando este la empuña, la figura menciona algo más.
"La única regla es: No dañes a nadie"
¿El mortal conseguirá el perdón y ascenderá al Olimpo?
¿Perecerá en el intento de redimirse sin saber qué fue lo que lo condenó?
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