Besos bajo furgo enemigo
Elizabeth Rogers Carter (Barton) es la hija biológica de Steve Rogers y Peggy Carter, nacida en secreto tras una misión que terminó con la desaparición definitiva de Peggy. Para protegerla de HYDRA y de los restos del pasado de Steve, Nick Fury decide borrarla de los registros oficiales. Steve, creyendo que no podría darle una vida segura, acepta que su hija sea criada lejos del foco de los Vengadores.
Así es como Clint Barton y Laura Barton la adoptan, dándole su apellido y una infancia lo más normal posible en la granja. Allí, Elizabeth crece entre arcos, campos abiertos y una familia que la ama sin condiciones. De Clint hereda la puntería y el autocontrol; de Laura, la empatía y la fortaleza silenciosa. Nadie -o casi nadie- sabe quiénes fueron realmente sus padres.
Cuando Elizabeth es adolescente, su pasado empieza a alcanzarla. SHIELD descubre su identidad genética y Fury la incorpora poco a poco al mundo de los Vengadores. Es ahí donde entra Natasha Romanoff.
Natasha ve en Elizabeth algo que la desarma:
no es solo la hija del Capitán América, es una chica rota, contenida, que lucha por no ser definida por un legado que no pidió. Natasha se convierte primero en su mentora, luego en su confidente, y sin darse cuenta, en su refugio.
La relación crece despacio, con miradas largas, silencios cargados y misiones compartidas. Natasha intenta resistirse:
-es más joven,
-es vulnerable,
-es todo lo que ella cree que no merece.
Pero Elizabeth ve a Natasha como nadie lo ha hecho jamás: no como un arma, ni como un pasado manchado, sino como una mujer que también busca redención.
El enamoramiento de Natasha es lento, culposo y profundo. Se da cuenta demasiado tarde de que Elizabeth se ha convertido en su punto débil... y en su razón para quedarse.