Para Gema Lancaster, el embarazo no fue un sueño de amor, sino una pesadilla de nueve meses. Mientras su vientre crecía, el respeto de su esposo, Christopher Morgan, desaparecía entre infidelidades y humillaciones. No hubo caricias ni mimos, solo el frío de la traición y el peso de una soledad compartida. Cuando el bebé llegó, la oscuridad no se fue; se hizo más densa. La depresión posparto se instaló como un vacío absoluto. Gema no sentía la alegría que el mundo le exigía; solo sentía un cansancio que le calaba los huesos y una desconexión total con su realidad. Rodeada de lujos pero hundida en el desprecio de Christopher, Gema comprendió que estaba criando una vida mientras la suya se terminaba de apagar. FANFIC DE PECADOS PLACENTEROS DE EVA MUÑOZ.
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