En el mundo de la general de la AFEA, Berenice Blancos Lennox, no existe otro propósito más que la venganza. La guerra ya no se oculta: estalló a plena luz, devorando gobiernos, ejércitos y apellidos intocables. Dada por muerta tras un cautiverio atroz -donde le arrancaron a sus hijas desde el vientre y la borraron del mundo-, Berenice regresó convertida en una fuerza destructiva. La capitana ejemplar murió; lo que volvió es una mujer sostenida únicamente por sus hijas.
Marcada por la esclavitud, la humillación y la pérdida, Berenice ya no lucha por justicia, sino por sangre. La antigua leyenda ligada a la Bundeswehr se levanta contra las altas cúpulas políticas y militares de Wiesbaden, dispuesta a incendiar el tablero completo.
Italia tiene un nombre: Leandro Lombardi. Declarado enemigo de la general, su existencia se entrelaza con la de Berenice a través de alianzas que no liberan, sino que encadenan. Entre adicciones que consumen el cuerpo y el alma, ambos criminales descubren que no solo unas niñas los atan, sino una violencia compartida que los arrastra hacia la destrucción.
Alemania e Italia se transforman en territorios abiertos de un conflicto brutal donde la muerte gobierna y el peligro no pide permiso.
Manchada de sangre, sedienta de venganza, junto a un italiano que oculta su secreto más monstruoso, una historia sacude las tierras calabresas. Amarse, o matarse y la general ha regresado y el mundo tiembla con su ascenso.
Viejos pasados, jeringas cargadas de obsesión y adicciones clavadas en el alma alimentan un infierno que no promete salvación. El mundo afronta una guerra de cadenas adictivas, lujuria viva y una justicia podrida por apellidos más mortales de lo que la ley jamás pudo contener, todo salpicado por la sed lenta del veneno.
¿Puede haber un final feliz para los grandes pecadores del infierno de adicciones condenables? Hay dolores que no se arrancan con nada y lo que tú me hiciste no se arranca ni con la muerte.
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