En internet, Han Jisung era muchas cosas a la vez.
Un rostro que aparecía en la pantalla antes de dormir, una voz que sonaba en audífonos ajenos, un nombre que se repetía en comentarios, edits y notificaciones. Influencer, creador, internet boy. Para millones, era alguien cercano sin serlo del todo; para otros, solo una cuenta más que seguir.
Lee Minho era uno de esos seguidores silenciosos. Scrolleaba sus publicaciones entre clases, guardaba videos sin admitirlo y jamás había pensado en escribirle. Jisung vivía al otro lado de la pantalla, en un mundo que parecía inalcanzable... hasta que una noche, por error -o quizá por destino-, Minho envió un mensaje que nunca debió mandar.
Lo que no esperaba era una respuesta.
Porque a veces, entre algoritmos, historias de veinticuatro horas y mensajes directos, dos personas pueden encontrarse de la forma más accidental posible. Y lo que empieza como un simple "visto" puede convertirse en algo imposible de ignorar.
Yamaguchi es muy lindo.
Hinata es tonto, pero adorable.
Tsukishima es... atractivo.
Kageyama es guapo.
Los cuatro chicos de primer año del Karasuno comienzan a sentir cosas entre ellos.
No saben si eso es amistad, amor o solo los nervios de jugar en la cancha.
Pero cada vez que juegan juntos,
sus corazones laten al mismo tiempo.
No hace falta explicarlo,
basta estar en 𝑠𝑖𝑛𝑐𝑟𝑜𝑛𝑖́𝑎