Es una chica curvy que intenta no llamar la atención.
Prefiere la ropa holgada, camisetas amplias y pantalones sueltos que le dan una sensación de seguridad, como si así pudiera moverse sin ser observada.
Su cabello oscuro cae de forma natural sobre sus hombros, y a menudo se lo acomoda con un gesto distraído, casi nervioso.
No se considera bonita ni fea solo alguien común, tratando de encajar sin hacerse notar.
A los dieciocho aprendí a sonreír aunque dudara de mí misma.
A esconderme detrás de la ropa, de las risas ajenas, de las palabras bonitas que no siempre eran verdad.
Alex llegó primero.
Con su forma fácil de hacerme sentir especial, de mirarme como si yo fuera un momento y no una persona.
Con él todo brillaba rápido... y se apagaba igual.
Ethan llegó sin ruido.
No me miró para elegir, ni para comparar. Me miró para quedarme.
Como si no necesitara que yo fuera distinta para merecer cariño.
Yo aún no sabía cuál de los dos iba a romperme.
Ni cuál iba a enseñarme a quererme tal como soy.
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