Desde niños, Sunghoon y Sunoo se odiaron sin entender por qué.
Uno, marcado por la pobreza y la rabia.
El otro, protegido por dinero, pero frágil por dentro.
En un colegio de solo hombres, el odio se volvió rutina.
El bullying, costumbre.
La humillación, lenguaje.
Sunghoon atacaba para no sentirse menos.
Sunoo despreciaba para no parecer débil.
En la adolescencia, el deseo apareció como una traición.
Ninguno lo pidió.
Ninguno lo aceptó.
Se rompieron.
Se hirieron.
Se marcaron para siempre.
Hasta que el cansancio ganó
.
El perdón no borró el pasado, pero lo resignificó.
El romance no nació del perdón, sino del arrepentimiento real.
Del llanto.
De la rendición
.
Sunghoon aprendió a amar sin dominar.
Sunoo aprendió a dejarse querer sin desaparecer.
No fue una historia de redención perfecta.
Fue una historia de elección diaria.
Y al final, lo que empezó como odio...
terminó siendo hogar.
(no hagan adaptaciones sin permiso ^^)
Will Byers creció en la Isla de los Perdidos creyendo que estaba destinado a ser un villano, sin posibilidad de elegir otro camino. Pero cuando el príncipe Mike Wheeler le da a él y a otros hijos de villanos la oportunidad de vivir en Auradon, Will descubre un mundo diferente... y la idea de que tal vez su historia no esté escrita.
Mientras lucha contra su pasado y las expectativas de quién debería ser, Will tendrá que decidir si seguirá el destino que le impusieron o si se atreverá a construir uno nuevo.