
Will Byers nunca volvió a ser el mismo después de Hawkins, aunque nadie pareció notarlo. Mientras todos celebraban haber sobrevivido, él se quedó con las pesadillas, con el miedo y con la sensación de haber dado demasiado por personas que aprendieron a seguir adelante sin mirar atrás. Mudarse a California no fue empezar de nuevo, fue confirmar lo que ya sospechaba. Mike dejó de llamar, dejó de escribir. Las únicas cartas que cruzaban estados no llevaban su nombre, y cada una era un recordatorio de que, incluso lejos del Upside Down, Will seguía siendo el que se quedaba fuera. Once siempre fue el centro de todo. La que valía la pena salvar, la que tenía poderes, la que recibía atención, cuidado y amor. Will no la odia por quién es, sino por lo que representa una infancia que a él le fue arrebatada por culpa de ella y a Mike... a Mike eligiéndola sin siquiera darse cuenta de a quién estaba dejando atrás. Will aprendió a esconder lo que siente y a usar el silencio, las miradas y la cercanía como herramientas. Entendió que las debilidades son la forma más fácil de conseguir algo, sobre todo cuando no son propias, sino las de Mike Wheeler. A veces no hace falta pedir nada para que alguien empiece a perder el control. Will ya no quiere que Mike lo elija. Quiere que dude, que se quede demasiado tiempo, que empiece a olvidar por qué estaba con once en primer lugar. Quiere ser la razón por la que Mike no sepa cómo irse... y esta vez, Will no piensa ser el que se queda sin Mike.All Rights Reserved
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