sobre la camilla ya no estaba Damian Wayne, el Robin de 14 años.
En su lugar dormía profundamente un niño de apenas cuatro años, con el mismo cabello negro azabache cayéndole en mechones desordenados sobre la frente, las mismas facciones aristocráticas pero ahora infantiles, suaves e inocentes. El traje colgaba ridículamente holgado sobre su pequeño cuerpo.
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Shh... ya estoy aquí, pequeño -murmuró Damian, tomándolo en brazos con una delicadeza que nadie en su sueño habría creído posible
El peso del niño en su pecho fue el ancla que terminó de hundir los restos del mal sueño