Alina ha vivido diecinueve años bajo el cuidado constante de una madre que ama demasiado y confía muy poco en el mundo. Protegida, vigilada y moldeada por el miedo ajeno, Alina creció creyendo que el amor también podía asfixiar.
El inicio de la universidad marca el primer quiebre silencioso: un espacio donde la libertad no llega de golpe, sino que se insinúa en pequeñas decisiones, mensajes escondidos y sentimientos que empiezan a reclamar su lugar.
Mientras Alina intenta descubrir quién es fuera del control materno, su madre lucha contra los fantasmas de un pasado que nunca sanó, convencida de que soltar es lo mismo que perder. Entre ambas se construye una distancia invisible, hecha de silencios, expectativas y heridas heredadas.
El amor joven, secreto y frágil, se convierte en refugio y detonante. Las elecciones empiezan a pesar. Las grietas se profundizan. Y cuando el mundo que Alina desea comienza a enfrentarse con el mundo que su madre intenta preservar, nada vuelve a ser igual.
Esta es una historia sobre crecer cuando no te dejan, sobre amar cuando todo se vigila, y sobre el momento exacto en el que el miedo deja de proteger... y empieza a destruir.
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