[Si, es un fanfic de Pooh x Tigger]
Hay un dilema: Christopher Robin empezó a experimentar lo que cualquier niño siente en algún momento, ese instante en que las mariposas vuelan de un lado al otro en las paredes del estómago, es decir; empezó a enamorarse.
Al acudir a su mejor amigo, Winnie the pooh, no sabe que decirle, pues nunca había sentido tal cosa. Sintió ante esto que su aporte a las obvias dudas que tendría un niño fue casi nulo, lo que lo dejo bastante pensativo, y algo triste. Por fortuna, hay alguien en el bosque de los Cien Acres al que no le agradan las caras largas.