En una mañana que se muestra amarga, monótona y estresante, una taza de café viene bien. Para afrontar la fría mañana del invierno, para alejar su mente de los problemas de casa, un motivo para regresar a aquel ruidoso lugar que se convirtió en su confort al conocer a aquella alocada chica en patines con sonrisa y actitud animada que trabajaba en el lugar. La excusa perfecta para pasar tiempo con ella. - ¿Un café con mucha azúcar para el malhumorado de siempre? - Déjame en paz, Eva.
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