- Te dije que no vayas hacia al bosque, bonita. - recalcó el en un ademán de seriedad.
- dónde iba a encontrar a los monstruos, dices? -Se burló la de tez blanca oliva mientras cruzo mirada con él. - Hablabas de max, max Mayfield?
- ese zorrito. -Soltó un abrupto gruñido sin disimularlo.
- Celos? -Añadió Violetta mientras se pasa la lengua por el paladar.
- No. -Contestó con frialdad mientras hacía todo mierda alrededor. Es más odio, desagrado, Ira.
- Por qué, tanto te molesta, que se te vaya en contra siempre, eh Henry. -Le decía ella una y otra vez y henry se volteo y la golpeó con telequinesis frente a la pared.
- no juegues conmigo, Vilu. -Dice mirándola con determinación y sonrisa ladeada mientras le pone la mano por el cuello y una pequeña sonrisa se asomó.
En dónde se puede observar como Henry no va a cambiar, es poco probable, o si? Dentro de un mundo de hombres tóxicos, el no es la excepción, se lleva la corona, y la dulce pero atrevida chica la cual cayó en sus garras, podrá cambiarlo?
Jennie Kim era la Emperatriz perfecta en todos los sentidos: inteligente, valiente y sociable. Era amable con sus súbditos y devota de su marido. Se conformaba con vivir el resto de sus días como la sabia emperatriz del Imperio de Oriente... Pero un día, su esposo trajo a una amante y le exigió el divorcio.
-Acepto este divorcio... y solicito autorización para volver a casarme.
En un giro inesperado, Jennie se vuelve a casar y conserva su título y su sueño de ser Emperatriz.
Pero ¿Cómo se desarrollaron los hechos?
■Jenlisa
■Lisa G!p