Majo, una joven de 18 años, y su hermana menor ven su rutina cambiar por completo cuando sus padres deben viajar a Nueva York durante tres meses por trabajo. Antes de irse, dejan a cargo del hogar a Daniela, una niñera de 26 años, responsable, tranquila y con una calidez que poco a poco llena los espacios que la ausencia deja.
Sin embargo, con el paso de las semanas, Majo comienza a notar detalles que antes pasaban desapercibidos: la forma en que Daniela sonríe, su paciencia infinita, su voz suave al hablar y la tranquilidad que le transmite. Sin darse cuenta, esos pequeños momentos empiezan a significar más de lo que deberían.
Todo cambia una noche en una fiesta. Entre música, luces y un ambiente que las aleja por un momento de la rutina, ambas se encuentran en un instante inesperado. Una mirada se prolonga más de lo habitual, las palabras sobran, y en medio de la confusión y la emoción, ocurre un beso. No es planeado, pero tampoco es rechazado.
Después de ese momento, nada vuelve a ser igual. Majo ya no puede negar lo que siente, pero lo que más la desconcierta es notar que en Daniela también algo ha cambiado. La cercanía se vuelve distinta, las miradas cargan un nuevo significado y el silencio entre ambas deja de ser incómodo para volverse intenso.
A partir de esa noche, su relación se transforma en algo más complejo: una mezcla de ternura, dudas y sentimientos que ninguna de las dos sabe cómo manejar del todo, mientras el tiempo sigue avanzando y el regreso de sus padres se acerca cada vez más.
Daniela tendrá una propuesta de trabajo, ¿Será que ambas podrán resistir una relación a distancia?
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