En el año 3001, la humanidad vive bajo un orden perfecto... y cruel.
Las resonancias determinan quién pertenece, quién sirve y quién debe desaparecer. Aeris creció aprendiendo a no hacer ruido, a no preguntar, a no mirar demasiado. Pero cuando presencia la violencia del sistema desde demasiado cerca, su cuerpo empieza a recordar lo que el mundo intenta borrar: el pasado, el dolor y la disonancia que no encaja en ninguna categoría.
Kael es un Vigilante. Frío, eficiente, leal al orden que mantiene la ciudad en pie. Entre ambos no hay promesas ni salvación, solo tensión, control y una verdad incómoda que amenaza con romperlos a los dos.
Esta no es una historia de héroes.
Es una historia de marcas, obediencia, cuerpos vigilados y decisiones que no se perdonan.
Porque en un mundo perfecto, la tragedia no es un error:
Es parte del diseño.
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