Devuélveme el corazón [Byler]

Devuélveme el corazón [Byler]

  • WpView
    Reads 5,153
  • WpVote
    Votes 567
  • WpPart
    Parts 9
WpMetadataReadMatureComplete Thu, Jan 15, 2026
Creutzfeldt-Jakob una terrible enfermedad degenerativa que afecta la memoria y sicomotricidad. Mike entro a la sala del hospital pareciendo un hombre frío e incluso algo amargado pero dentro de esa fachada había un chico desesperado por recuperar al amor de su vida. Cuando Will supo que esta enfermedad que lo atormentaba podría hacer que olvidase a su novio escribió su historia de amor en un libro. Cuando llegase el momento Mike usaría esta historia emprendiendo un viaje por Hawkins desde 1985 en adelante rememorando sus lágrimas, risas y despedidas para hacerlo volver él. La cuenta regresiva ya ha iniciado y las páginas han sido abiertas. A Mike lo han conocido como el "corazón" ya sea por una metáfora o bromas, pero este corazón lleno de vida y fortaleza fue entregado a cierto "clérigo" sin dudas, como prueba del amor y la lealtad que le guardaría. Es así como Mike trae Hawkins, California, el castillo Byers, su sótano e incontables caminos ha la fría habitación de hospital. Nunca había amado tanto a alguien y ese alguien no lo recordaba, por ahora.
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • 𝑬𝒍 𝑪𝒉𝒊𝒄𝒐 𝑫𝒆𝒍 𝑴𝒊𝒏𝒕 / byler
  • One Shot ( 𝓫𝔂𝓵𝓮𝓻 )
  • Bite me, Sorcerer
  • No era parte del plan - Byler
  • LAWLESS BYLER
  • Entre rebotes y latidos┃Byler
  • Profesor Byers - Byler
  • 𝐾𝐼𝑆𝑆 𝑀𝐸 ━━ ᵇʸˡᵉʳ ᶠᵃⁿᶠⁱᶜᵗⁱᵒⁿ
  • WHEN BLUE AND YELLOW MEET IN THE WEST [Byler]
  • A dad for Elliot [Byler]

𝙵𝚊𝚗𝚏𝚒𝚌 𝙰𝚄 𝚍𝚎 𝚂𝚝𝚛𝚊𝚗𝚐𝚎𝚛 𝚃𝚑𝚒𝚗𝚐𝚜 - 𝚅𝚎𝚛𝚊𝚗𝚘 𝚍𝚎 𝟷𝟿𝟾𝟾. Sin monstruos. Sin Upside Down. Solo el calor pegajoso de Indiana, luces de neón parpadeando sobre el linóleo y el olor dulce de helado derritiéndose. Mike Wheeler está cumpliendo un castigo en Scoops Ahoy: uniforme ridículo, gorrito de marinero y la orden estricta de no pensar en nada que haya pasado antes de ese verano. Sobre todo, no en él. Hasta que la campanita de la puerta suena y Will Byers entra, con el pelo más largo, la mirada más cautelosa y el mismo poder silencioso de siempre para desarmarlo con una sola mirada. De pronto, todo lo que Mike había enterrado bajo capas de rabia y silencio empieza a resurgir. Lento. Inevitables. Derritiéndose como un cono de helado de menta con chispas de chocolate entre sus dedos temblorosos. Porque algunos veranos no están hechos para olvidar. Están hechos para que lo que nunca se dijo por fin se derrame.

More details
WpActionLinkContent Guidelines