Elodie Fletcher llegó a Hawkins en 1982 y aprendió pronto que algunas personas estaban destinadas a ocupar poco espacio. Tenía pocos amigos, una casa que nunca terminó de sentirse hogar y una relación con su madre marcada por silencios que pesaban más que las discusiones.
Después del incendio de Starcourt, el mundo se volvió frágil. El fuego no solo alcanzó su casa, sino también esa idea ingenua de seguridad que Hawkins fingía conservar. Desde entonces, Elodie empezó a aferrarse a pequeños rituales -velas, sal, música baja- no como un acto de fe, sino como una forma de mantenerse en pie cuando todo lo demás parecía resquebrajarse.
Cuando alguien la ve practicando una de esas limpiezas y decide nombrarla bruja, el rumor corre con la velocidad del miedo. Satánica. Peligrosa. Diferente. Hawkins siempre ha sabido qué hacer con quienes no encajan del todo.
Mientras la ciudad se prepara para enfrentar horrores que no puede explicar, Elodie descubre que lo verdaderamente inquietante no siempre viene del Otro Lado, sino de la facilidad con la que las personas eligen creer en monstruos antes que en matices.
Entre luces de neón que parpadean, cintas de casete gastadas y partidas de D&D que funcionan como refugio, su camino se cruzará con otros marginados que también han aprendido a sobrevivir en los márgenes. Algunos hacen demasiado ruido. Otros guardan silencio. Todos esconden algo.
Y Hawkins, como siempre, observa.
❝ - Estás muy guapa con vestido, ¿Te lo he dicho antes? -
+ Gracias Eddie. Tu también estás muy guapo con... Con esa chaqueta de cuero. +
- ¿Eso quiere decir que siempre me veo bien? - Preguntó burlón
+ Tal vez. + ❞
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@ Harrington vuelve a la ciudad de Hawkins por un simple impulso.
La mejor decisión que pudo tomar.
!FemReader
Historia corta.