Sinopsis
A los ocho años, aprendí que el silencio duele más que cualquier grito. Aprendí que las palabras podrían convertirse en cuchillos invisibles que en cualquier momento cortarian lo más profundo de mi, incluso dolería más fuerte que cualquier otra herida física. "Inútil", me decían. "Sin talento", repetían. Y poco a poco, esas voces ajenas se convirtieron en mi propia voz interior.
Esta es mi historia cruda de cómo una niña que buscó en el dolor físico una forma para callar el dolor emocional que la consumía. Una niña que convirtió su propio cuerpo en el lienzo de su sufrimiento, marcando en su piel lo que no podía expresar con palabras.
Una niña que se convirtió en su propio verdugo.
Cada marca, era un grito silenciado. Cada herida, una súplica ignorada.
En la oscuridad de la habitación, aprendí a odiar mi reflejo tanto como odiaba a ese Dios que parecía sordo a mis ruegos más desesperados. Ese Dios que no me llevó consigo ni siquiera cuando yo lo supliqué de la manera más oscura. Y así, atrapada entre la vida que no quiero vivir y la muerte que no llega, sigo existiendo en este limbo de dolor autoinfligido y desesperanza.
Inútil es mi testimonio visceral, mi grito desde el abismo que nos recuerda que detrás de cada rostro silencioso puede habitar un infierno que nadie más puede ver. Una historia que duele, que incomoda, pero que necesita ser contada.