Las puertas dobles del Hazbin Hotel se abrieron de par en par, dejando entrar una estela de polvo estelar y un suave aroma a flores silvestres. En el umbral se encontraba K'yu T'ypaï, una entidad cuya piel parecía un trozo del mismo cosmos, decorada con corazones vibrantes que resaltaban sus curvas pronunciadas.
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