El Infierno no perdona los errores.
El vínculo entre Angel y Husk se vuelve peligroso cuando Valentino decide reclamar lo que cree suyo. Esta vez no con encanto, sino con presión, manipulación y violencia cuidadosamente medida.
Angel intenta proteger a quienes quiere, incluso si eso significa alejarse. Husk, herido pero decidido, mueve piezas como Overlord, forjando alianzas y enfrentando consecuencias que ya no puede ignorar.
Mientras el Infierno observa, la casa parece firme...
pero las apuestas suben, y no todos están jugando limpio.
En un juego donde el poder siempre gana,
¿qué se pierde cuando lo que está en juego no es un alma...
sino alguien a quien no estás dispuesto a dejar ir?
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