đđŒđ»đ±đČ đ»đŒ đœđČđżđđČđ»đČđ°đČđșđŒđ âąđźâ°âđâ±âđ© đ”đâłâŹđđđâą
Ana SofĂa nunca habĂa tenido que levantar la voz para que la escucharan. Bastaba con su presencia: impecable, elegante, con ese aire de niña bien que parecĂa sacado de una revista. Todo en ella gritaba perfecciĂłn... y eso era exactamente lo que mĂĄs le molestaba a Vicente.
-¿Siempre hablas asà o solo cuando quieres parecer mås fresa de lo que ya eres? -le soltó él la primera vez que se cruzaron