Escribo esto para todos aquellos que alguna vez estuvieron atormentados, rotos o simplemente vacíos.
Para los que sonrieron mientras por dentro se caían a pedazos.
Para quienes aprendieron a vivir con el nudo en la garganta y el corazón cansado, pero aun así siguieron adelante.
Escribo para los que siguen aquí, aunque muchas veces no sepan por qué. Para los que se levantan cada día con más preguntas que respuestas, con heridas que no se ven y silencios que pesan más que cualquier palabra.
Para los que luchan en secreto y sienten que nadie los escucha.
Y también escribo para quienes ya no están. Para los que se fueron creyendo que eran una carga, para los que pensaron que desaparecer era la única salida. Los nombro en cada palabra, porque mientras alguien los recuerde, siguen existiendo de alguna forma.
Esta no es solo una historia. Es mi vida, mis pensamientos más oscuros, mis días grises y mis pequeñas luces. Aquí dejo mis miedos, mis caídas, mis intentos de sanar.
Escribo porque callar duele más, porque ponerle palabras al dolor es la única forma que conozco de no ahogarme.
Si llegaste hasta aquí, tal vez no sea casualidad. Tal vez tú también estés roto, o cansado, o buscando un lugar donde sentirte entendido.
No prometo finales felices, pero sí honestidad. Y a veces, eso es suficiente para seguir.
Donde Elizabeth quería un descanso tranquilo después de su muerte, pero gracias a un dios, recibe la maldición de reencarnar en una novela de amor juvenil que ella odiaba con todo su ser.
Crepúsculo fanfiction.