Sus labios envolvían cada parte de mí, como lo hacían sus dedos entrelazados entre las hojas de aquellos viejos libros de la estantería.
No fue amor.
Fue raro.
Fue curiosidad.
Fue necesidad.
Todo empezó en una biblioteca, entre páginas viejas y silencios largos. Algunas miradas duran más de lo necesario. Algunos pensamientos no se van. Algunas personas no deberían importarte... pero lo hacen.
Y cuando eso pasa, ya es tarde. En especial cuando estaba haciéndola mía en un rincón de la biblioteca.
Me llevé el libro, no para leerlo, sino para que mi víctima lo hiciera. Y sin saberlo, la siguiente en caer sería ella.
historia propia. No adaptaciones
segunda cuenta oficial, Lettrailo. La cuenta anterior fue cerrada.
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