A los dieciocho años, ella ya aprendió que el amor puede doler.
Tras la muerte de su madre, queda bajo la tutela de un tío cruel y unos primos que convierten el duelo en castigo. El maltrato marca su piel y su silencio, empujándola a madurar demasiado pronto, a sobrevivir en un mundo donde nadie la protege.
La universidad representa su huida, el lugar donde cree que podrá reinventarse. Lo que no imagina es que allí descubrirá una versión de sí misma que jamás se atrevió a nombrar.
Su profesor de Historia es el primero en mirarla como mujer y no como víctima: carismático, dominante, peligroso. Entre libros antiguos y encuentros furtivos, el deseo se vuelve inevitable, prohibido y adictivo. Con él aprende que el placer también puede ser una forma de control.
Pero no es el único. Su profesor de Psicología, quien debería ser su refugio y su límite, se convierte en otra tentación. Más sutil, más calculador, profundamente consciente de sus heridas... y de cómo tocarlas sin usar las manos.
Atrapada entre dos hombres que encarnan autoridad, deseo y pecado, ella se mueve en una red de secretos, culpa y pasión. Mientras su pasado la persigue, su presente se llena de decisiones que desafían la moral, la ética y su propia identidad.
Si entraste aquí buscando una historia típica de Wattpad, llena de ficción y finales perfectos...
Lo siento por decepcionarte.
Esto no es una historia inventada.
No hay guión.
No hay autor misterioso detrás.
Solo estoy yo, escribiendo mientras todo sucede.
Y lo peor (o lo mejor) es que ni siquiera sé cómo termina.
Tengo que esperar a que pase en mi vida.
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Siempre pensé que las historias de amor solo pasaban en los libros...
hasta que me di cuenta de que estaba viviendo una.
Caótica, torpe y sin soundtrack bonito, pero mía.
No es ficción.
No es fanfic.
Es mi vida.
Me llamo Lia, y decidí escribir mi historia como si fuera una novela,
porque mi crush -Gabriel- parece escrito por un autor cruel.
No sé si esto va a terminar bien,
o si solo estoy documentando mi propia humillación,
pero si voy a enamorarme, al menos que quede registrado.
Bienvenida a mi historia.
O como prefiero llamarla: mi loca obsesión con Gabriel.
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