Jane aprendió desde muy pequeña que el silencio era una forma de obediencia.
Su padre, Martin Brenner, decía que cuidarla significaba vigilarla, decidir por ella, marcarle los límites del mundo.
Durante años, Jane creyó que no existía otra forma de vivir... hasta que conoció a Mike. Con él descubrió cosas pequeñas pero peligrosas: elegir, reír, caminar sin miedo. Y entendió que tal vez la vida podía ser algo más.
Cuando el control cruza un punto del que no se puede volver, Jane toma una decisión que cambiará todo. Porque irse no siempre significa escapar.
A veces, la jaula viaja contigo.
Aun así, cautiva.
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