"No hay razas, solo somos humanos. Dios nos ama a todos por igual" solía decir la madre de Paul cuando se encontraba en una camilla hospital.
Para su desgracia, los nazis desconocían el significado de "iguales" al momento de iniciar el infierno de la guerra y de capturar a los judíos, homosexuales, o simplemente gente que no encajaba en sus estándares sociales. Paul jamás volvería a creer en palabras ajenas.
Seluruh Hak Cipta Dilindungi Undang-Undang