Diez bodas. Seis meses. Un solo par de zapatos cómodos.
Rapunzel Corona es la mejor organizadora de eventos del país, pero este semestre su paciencia será puesta a prueba por los clientes más difíciles que ha tenido jamás: sus propios mejores amigos. Desde bodas de aventura extrema hasta recepciones góticas en bibliotecas, Rapunzel tiene que sobrevivir a un maratón de exigencias absurdas y crisis de identidad. Jack Frost, su prometido, la espera al final de la pista, pero con cada pastel de bodas que debe probar y cada disputa territorial entre novias, el altar se siente cada vez más lejano. En Corona, las bodas son un deporte de contacto, y Rapunzel está a punto de descubrir si tiene lo necesario para ganar el oro en su propia boda.
-Mírame -pidió él, acercándose al escritorio-. Solo un segundo sin pantallas ni listas de pendientes.
Ella suspiró y dejó el iPad sobre la mesa de cristal. La luz de Corona revelaba el cansancio que su maquillaje ya no podía ocultar.
-Planeo diez finales felices -susurró ella, señalando las carpetas acumuladas-. Diez banquetes, diez promesas de "para siempre". Si una sola pieza falla, mi carrera se acaba.
-¿Y dónde estamos nosotros en esa agenda? -Él le tomó las manos, obligándola a soltar el bolígrafo-. Me importa la chica que pintaba por placer, no la mujer que cuenta los segundos de batería de su auricular.
Ella guardó silencio, sintiendo el nudo en la garganta que llevaba días ignorando.
-No quiero una boda perfecta de revista -concluyó él en un susurro-. Quiero una boda real, contigo. Porque ahora mismo, siento que solo soy el compromiso número once en tu lista de tareas.
All Rights Reserved