La vida se encarga de presentarnos a las personas que dejarán una huella en ti, muchas veces esas personas cumplen su misión y se van, unas mueren, otras hacen cosas para que tú te alejes, algunas están de paso, como las estaciones, otras simplemente llegan por una razón y otras son para toda la vida.
Hace dos años me despedí de mi mamá, falleció de cáncer. El cáncer llegó justo después del divorcio de mis padres, él decidió que si felicidad ahora era su joven secretaria, varios años menor que el. Se fue y nos dejó sin nada. Yo estaba acostumbrada a una vida llena de lujos y comodidades, nunca me hizo falta nada, hasta que mis padres se divorciaron. Mi mamá y yo nos vimos obligadas a mudarnos a un departamento al sur de la cuidad, yo no pude seguir estudiando ya que la colegiatura era muy elevada y mi padre se negaba a pagar ya que para él ya no éramos si familia y al ser uno de los mejores abogados de la cuidad, utilizo todos sus contactos para dejarnos en la ruina. Ahora trabajo como asistente en un despacho de abogados y en las tardes cubro turnos en un bar, para pagar las cuentas del hospital y los gastos que dejó mi mamá al morirse. Todo parecía monótono y aburrido, un día gris como cualquier otro, hasta que un vídeo en TIKTOK llamo mi atención, era un ídol tratando de caminar entre la multitud en un aeropuerto en Seúl. Al verlo temeroso, con los ojos llenos de pánico y completamente indefenso, no pude evitar sentir ganas de ayudarlo. Mi curiosidad por él recio y al buscar su nombre apareció Jackson Wang.
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