La Mansión Weems siempre ha sido un santuario para lo inusual, un refugio donde el amor entre Morticia y Larissa floreció contra todo pronóstico, uniendo dos mundos en una manada indomable. Sin embargo, la paz perfecta es a menudo el preludio de la tormenta más oscura.
Mientras la familia celebra la llegada de una nueva vida en la Torre de los Halcones y el crecimiento de sus propios herederos -Jezabel, Lucian y Lilith-, una fisura ha aparecido en el corazón de su hogar. No es solo una grieta en el Gran Espejo de Obsidiana; es una herida abierta en la historia de los Weems.
Jezabel, con sus ojos cargados de visiones, ha visto el rostro de lo prohibido: un hombre que comparte la sangre de su madre, un secreto que el propio padre de Larissa enterró bajo capas de silencio. El pasado no ha muerto; ha estado esperando en el reflejo, con un maletín cargado de sombras y una ambición que amenaza con devorarlo todo.
En esta nueva historia, la lealtad de la manada será puesta a prueba. Porque cuando el linaje sangra, las cicatrices que quedan pueden ser eternas.