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Durante 100 años, el mundo creyó que el Avatar huyó.
El equilibrio del mundo se quebró cuando el Avatar se dividió, dejando un legado que nunca debió separarse
Aang se llevó consigo el aire y el miedo.
Tú quedaste con el peso del poder... y la culpa de cien años de guerra.
Zuko, príncipe del fuego, creció entre llamas, vergüenza y una palabra que jamás logró alcanzar: honor.
Entre el viento que huyó y el fuego que consume, nace un vínculo prohibido, intenso y doloroso.
No una salvación.
Sino, entendimiento.
Dos almas marcadas por errores que no cometieron. Por pesos que ese mismo destino les colocó encima.
Dos cuerpos buscando calor entre las cenizas.
Porque amar, en un mundo roto, también exige pagar un precio.
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_ P A R C H I T A
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