Erza, la última hija de los líderes del clan Faolan, fue criada para ser la alfa perfecta desde que se descubrió que era una alfa prodigio. Fuerte, inteligente y admirada por la manada, desde fuera su vida parecía perfecta. Sin embargo, bajo esa imagen se encontraba una joven que nunca pudo elegir su propio camino ni tomar sus propias decisiones. Las expectativas de la manada sobre ella eran muy altas y, a través de duros entrenamientos, se forjaba el futuro que otros habían decidido por ella: convertirse en la próxima líder del clan.
Lyssandra sobrevivía en silencio. Como omega, era consciente que su destino sería obedecer y no cuestionar al alfa que algún día llegara a reclamarla. Sin embargo, tras su aparente fragilidad se ocultaba todo lo contrario. Su voluntad desafiaba incluso aquello que todos consideraban sagrado, no dejándose llevar por las reglas impuestas por su familia al enterarse que era una destinada.
Cuando sus caminos se cruzan, ambas descubrirán que existen acciones y sentimientos capaces de romper siglos de tradición y lealtad hacia la Diosa. Lo que comienza como una alianza por conveniencia, se convierte poco a poco en una relación prohibida que pondrá en duda las creencias de sus manadas al descubrir la verdadera cara de la Diosa a la que tanto veneran.
Pero el destino nunca permace inmóvil. Mientras Erza intenta comprender sus recientes sentimientos hacia su compañera. Ryker, un alfa prodigio como ella y el destinado de Lyssandra, le obliga, por primera vez, elegir su propio camino para salvar a la persona que ama de un destino impuesto.
Para Ryker, el destino no debe romperse, sino imponerse, y hará todo lo que sea necesario para reclamar a su destinada.
A partir de este momento, la historia deja de ser un romance para mostrarnos la cruda realidad de su mundo.
Batallas licántropas, conspiraciones, sacrificios, traiciones y pérdidas inesperadas obligarán a nuestros personajes a tomar decisiones que marcarán sus vid
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