Lennox Hyster siempre ha tenido un único objetivo: Convertirse en uno de los mejores jugadores de voleibol. Y a su corta edad, todo el mundo sabía que lo estaba logrando.
Su vida entera giraba únicamente en torno a su familia y el voleibol. No había espacio para distracciones, no había espacio para alguien más, mucho menos ahora que debía volver a ser la estrella que siempre fue.
Hasta que llegó Hazel Moon, con sus grandes ojos avellanas, su timidez y curiosa personalidad que lo cautivó, instándolo a averiguar cada parte de ella, todo lo que ocultaba, todo lo que sentía. Lennox quería cada parte de Hazel, incluso las que ella se negaba a mostrar.
Hazel llegó de la manera más inesperada posible y eclipsó cada uno de sus pensamientos.
Una lesión que lo deja fuera de la cancha, una dulce chica que necesita tutorías en idiomas.
Tardes, clases y trabajos compartidos... es imposible no caer el uno por el otro, incluso siendo tan diferentes, a pesar de vivir en mundos distintos, los sentimientos florecieron en cada uno de ellos y los miedos también, porque amarse el uno al otro podría acabar con ella.
Lennox está perdido en sus ojos, pero Hazel... Hazel estaba perdida desde antes y cuando él llegó, por primera vez fue Hazel Moon, pero por más poético que aquello suene, ser Hazel Moon podría ser el final de todo.
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