Margherita está en ese punto incómodo donde nada termina de encajar. La carrera, la ciudad, los vínculos, su propia identidad: todo parece pedirle definiciones que todavía no puede dar. Mientras intenta sostener el equilibrio entre lo que espera de sí misma y lo que los demás esperan de ella, la persona menos esperada con una historia inesperada irrumpe para desordenarlo todo.
Bautista no llega para traer respuestas, sino para incomodarla. Para obligarla a mirarse de frente, a cuestionar sus límites y a entender que no todo vínculo esta hecho para quedarse, pero si para enseñar.
Entre amigas que abrazan, decisiones postergadas y una vida emocional en reconstrucción, Margherita atraviesa una primavera que marca un antes y un después. No por lo que gana, sino por lo que aprende a soltar.
Una novela intima y honesta sobre crecer, elergir y animarse a escuchar(se) cuando todo al rededor hace ruido.