
Un hombre comienza a notar que su voz ya no responde como antes. No es una enfermedad ni un delirio audible: es una corrección silenciosa. Cada palabra que pronuncia parece ajustarse a una forma más eficiente, más aceptable, menos humana. Mientras el mundo se adapta sin resistencia, él descubre que el verdadero horror no es perder la voz, sino comprobar que nadie la necesita. Una novela corta de terror psicológico sobre el lenguaje, la identidad y lo que queda cuando hablar deja de ser un acto propio.Todos los derechos reservados