Las cosas nunca fueron sencillas para Mila. Después de que su madre la echara de la casa, lo único que le quedaba era su padre, pero vivía a kilómetros de Argentina. Él decide pagarle un pasaje de ida a Italia, pero no de vuelta. Lorenzo siempre supo que su jefe de trabajo tenía una hija, pero nunca pensó que llegaría de esa forma y que se convertiría en su nueva compañera de trabajo. Si ambos son unas personas perdidas, ¿qué mejor que escaparse juntos a Roma y enseñarle a Mila que el amor no es tan malo como parece?
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