En el otoño de 1984, Hawkins parece haber vuelto a la normalidad... o al menos eso es lo que todos fingen creer.
Ray Buckley, sarcástico, brillante y problemático por naturaleza, intenta sobrevivir a la secundaria, sin saber que el pueblo esconde secretos mucho más grandes de lo que imagina. Su mundo gira entre bromas afiladas, castigos en la dirección y la lealtad inquebrantable de sus dos pilares: Rory Harrington, su mejor amiga amable y protectora -hermana de Steve y novia de Mike-, y Jake, su compañero de caos, peleas y malas decisiones.
Aunque Ray convive con el grupo de amigos de Rory, nunca ha dejado de verlos como un montón de nerds... incluso cuando forman parte de algo que él aún no comprende. Todo cambia cuando el pasado empieza a moverse de nuevo, trayendo consigo recuerdos de una chica rubia llamada Eleonor, una presencia fugaz que Ray jamás pudo olvidar.
Sin respuestas y con demasiadas preguntas, Ray está a punto de descubrir que en Hawkins nada desaparece realmente... y que algunas conexiones, como la que lo une a la chica, estaban destinadas a volver.
Yamaguchi es muy lindo.
Hinata es tonto, pero adorable.
Tsukishima es... atractivo.
Kageyama es guapo.
Los cuatro chicos de primer año del Karasuno comienzan a sentir cosas entre ellos.
No saben si eso es amistad, amor o solo los nervios de jugar en la cancha.
Pero cada vez que juegan juntos,
sus corazones laten al mismo tiempo.
No hace falta explicarlo,
basta estar en 𝑠𝑖𝑛𝑐𝑟𝑜𝑛𝑖́𝑎