Will volvió a Hawkins.
Volvió a la casa de Mike.
Volvió a un lugar donde nada estaba realmente resuelto y a un silencio que hablaba más alto que cualquier grito.
Entre los meses de distanciamiento, las cartas no escritas y un dolor que creció en las sobras, dos chicos están a punto de reventar en el único lugar que alguna vez fue su refugio: el sótano de los Wheeler.
Esto no es una historia linda o reconciliación fácil. Es una historia de enojo, culpa y golpes que duelen más en el alma que en la piel.
Es sobre ese amor que se queda, aunque todo indica que debería irse.
-¿Sábes lo humillante que es desear tanto a alguien que ni siquiera se acuerda de vos?-
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