Una mañana como cualquier otra, con el frío viento mañanero y la tenue luz solar que se filtraba por la ventanas de la escuela, me encontraba recostada en mi asiento, era la segunda semana de clases; ya estaba casi terminando el bachillerato, tenia mi grupo de amigos, calificación promedio, no tenía muy bien en claro que iba a estudiar pero al menos los talleres ayudan. Todo se sentía tan normal, tan comun y tranquilo, hasta que esa mañana, en ese salón, en ese asiento, conocí al amor de mi vida...
Daniel, era un chico hablador, le gustaba mucho las clases de lengua y ciencias sociales, se le daban las exposiciones y se veía que era su terreno, había mencionado en varias ocasiones que le gustaría estudiar algo relacionado a las ciencias sociales; mi amorcito era todo un encanto; si no fuera porque era tan tímido conmigo, y lo entiendo, conocer al amor de tu vida y actuar normal es complicado, tantas emociones al mismo tiempo, yo experimente lo mismo. Pero alguien tenía que dar el primer paso, y fui yo quien lo hizo; que bueno que fue así, porque de esa forma ahora podemos vivir juntos para siempre ¿Verdad, cariño..?
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