La historia transcurre en Outer Banks y gira alrededor de un bar cerca del muelle, un lugar de paso donde se mezclan pescadores, Pogues y turistas perdidos. Ahí trabaja Lara, una chica que eligió ese espacio porque le permite observar sin exponerse, estar presente sin explicarse. Su rutina es simple, previsible, y justamente por eso segura. Hasta que JJ empieza a aparecer cada vez más seguido.
Entre ellos no hay palabras de más. No hay confesiones rápidas ni chamuyo evidente. Lo que se construye es silencioso: miradas que se sostienen, sonrisas mínimas, gestos que dicen más que cualquier frase. JJ se siente atraído por esa calma que Lara transmite, por el hecho de que no lo persiga ni lo juzgue. Lara, por su parte, registra la energía inquieta de JJ, su forma de reírse para no pensar, su manera de ocupar el espacio como si nunca estuviera del todo cómodo en ningún lugar.
La historia avanza en esos cruces nocturnos, en la repetición de encuentros que parecen casuales pero no lo son. El bar se vuelve el punto fijo de una conexión que crece despacio, sin nombre. Todo se mantiene en ese equilibrio frágil hasta la noche en que JJ llega lastimado, distinto, más serio de lo habitual. Lara no pregunta. Actúa. Lo cuida en silencio, y en ese gesto se rompe la distancia que venían sosteniendo.
A partir de ahí, la relación cambia. Ya no es solo coqueteo contenido, sino una confianza que empieza a construirse sin promesas, en un mundo donde nadie suele quedarse demasiado. La historia no va de grandes declaraciones, sino de cómo dos personas acostumbradas a esconderse encuentran, sin buscarlo, un lugar donde bajar la guardia.
Gavin Leatherwood es el tipo de persona/amigo/hermano/actor/ que...
Primer TheType sobre Gavin Leatherwood.
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Publicado el 25-04-19