En Pagewook, donde hay calma falsa, Ibby y Evelynne creen conocer todos sus rincones. Hasta que un día en su escuela ven algo que no debería existir: cuerpos abiertos, sangre aún tibia en el suelo, y personas masticando carne humana con los ojos vacíos, como si el hambre hubiera borrado cualquier rastro de conciencia.
No es locura. No es un ataque aislado. Es una infección que se arrastra bajo la piel, que retuerce mandíbulas, rompe huesos y convierte a vecinos, amigos y familiares en depredadores torpes y desesperados. Los gritos se confunden con el sonido de dientes chocando contra hueso, y el silencio llega solo después de la muerte.
Mientras Pagewook se pudre desde adentro y las autoridades sellan la verdad con mentiras, Ibby, Evelynne y sus amigos luchan por sobrevivir entre calles manchadas de sangre y casas que ya no son refugio. Antes de que el pueblo caiga oficialmente en la distopía, ellos deberán aprender que la humanidad no siempre se pierde de golpe... a veces se desgarra, bocado a bocado.
Addison Rose Maris Montclair, hija de Ariel y Eric, creció protegida tras ser secuestrada por Úrsula. Sus únicos amigos eran Ben, el futuro rey de Auradon, y Jane, hija del Hada Madrina. Pero cuando sus padres deciden enviarla a Auradon para hacer nuevos amigos, no imaginaban que los hijos de los villanos también estarían allí.
Mientras todos temen a los VKs, Addison los apoya sin dudar. Pero cuando Mal regrese a la Isla de los Perdidos y piratas la secuestren junto a Ben, su lealtad será puesta a prueba. Peor aún... ¿qué pasará si se enamora de uno de sus enemigos naturales?