La protagonista se llama Lily Parker
y ese día solo iba a sentarse y esperar.
Nada más.
Estaba en el auditorio de Hollywood Arts porque su prima iba a audicionar.
Su prima no apareció.
Ella sí.
-¿Siempre tardan tanto? -preguntó Lily, mirando el escenario.
-Siempre -respondió Miguel Mora, estirado en una butaca-. A veces pasan lista, a veces no. Es sorpresa.
-Eso no suena muy legal.
-Bienvenida.
Desde el escenario, un chico acomodaba cables y afinaba una guitarra. Mason. No estaba ahí para audicionar. Estaba ahí porque siempre estaba ahí.
-Oigan -dijo Mason-. ¿Alguien vio mi cejilla?
-Revisa en tu otra personalidad -contestó Miguel.
Lily rió sin querer.
-¿Tú cantas? -preguntó Mason, señalándola con la guitarra.
-No -respondió Lily-. Bueno... solo en mi cuarto.
-Eso cuenta -dijo él-. Aquí todos empezaron así.
Antes de que Lily pudiera seguir negando todo, Mckenna Grace bajó del escenario con su libreto en la mano.
-¿Eres nueva? -preguntó-. Porque no te tengo en mi lista mental.
-No estudio aquí.
-Todavía -corrigió Miguel.
El profesor apareció de la nada.
-¡AUDICIONES SORPRESA! -gritó-. Todos los que están sentados... al escenario.
-Yo no -dijo Lily-. Yo solo vine a-
-Perfecto -interrumpió el profesor-. Empieza tú.
-¿QUÉ?
Mason levantó la vista.
-Si te sirve -dijo-, puedo tocar algo.
-No sé qué cantar.
-Eso lo hace divertido.
Miguel aplaudió.
-Esto se va a poner bueno.
Mason empezó a tocar una melodía sencilla. Lily respiró hondo.
-Si sale mal, fingimos que fue una broma -susurró ella.
-Si sale bien -respondió Mason-, fingimos que siempre fue el plan.
Lily cantó.
Sin coreografía.
Sin poses raras.
Solo cantó.
Cuando terminó, hubo silencio. Luego aplausos desordenados.
-Ok -dijo Miguel-. Nadie me avisó que iba a ser buena.
Mckenna asintió.
-Tiene algo.
El profesor sonrió.
-Bienvenida a Hollywood Arts.
Lily parpadeó.
-¿Puedo sentarme otra vez?
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