El no solo era un hombre, era un hermano. Llevando más de dos vidas, y una de ellas, era la única que le importaba. Su mundo, su vida, un trabajo, una misión, solo una tenía que llegase a cumplir. Más sin en cambio, eso no importó, el día que decidió, cobrarse cada lágrima derramada, cada lágrima que ella derramo en silencio. Cada misión cumplio, cada una de ellas las expectativas súpero, admirado y temido era. Aquella misión, la cual desde joven, se le encomendó la fracaso. La única misión, la cuál era más importante que su moral, era cuidar de ella. Fracaso, pero tarde no fue para que los culpables, pagaran con lágrimas de sangre para luego perecer. Claro, aquel amor era más grande.
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