EL LATIDO DE TITÁN
Mudarse a Europa debía ser el comienzo de todo.
Para Tomás fue el inicio de algo que no sabía nombrar, no era miedo exactamente, era la sensación constante de que algo iba a salir mal... incluso cuando todo estaba bien.
Entonces apareció Titán.
No llegó como llegan las mascotas, llegó en una caja del gobierno.
Negro, silencioso, observándolo como si pudiera escuchar lo que nadie más oía.
Desde ese día, Tomás empezó a cambiar o quizá fue Titán quien empezó a hacerlo.
Pero algunas miradas duran demasiado, algunas preguntas vienen del pasado y hay viajes que no sirven para escapar... sino para enfrentar lo que uno lleva por dentro.
Entre paisajes que parecen irreales y momentos donde la tierra misma decide moverse, Tomás descubrirá que respirar no siempre significa estar tranquilo... y que la tranquilidad a veces depende de quién camina a tu lado, porque hay latidos que no pertenecen solo al corazón y cuando aprendes a escucharlos, ya no puedes volver a ser el mismo.