Este libro no empieza donde debería.
Empieza aquí porque me dio la gana y porque el orden siempre ha sido una sugerencia, no una norma.
Si buscas una historia bonita sobre crecer, sanar y convertir el dolor en una taza con frase motivacional, este no es tu sitio. Aquí no hay lecciones claras ni finales cerrados. Hay intentos. Y errores. Y una tendencia preocupante a sobrevivir cuando no toca.
La gente cree que las personas rotas se rompen de golpe. Un evento traumático, una desgracia concreta, una escena digna de película. Mentira. La mayoría nos vamos deshilachando poco a poco, como una camiseta vieja que nadie tira porque "todavía sirve". Spoiler: no servía, pero aquí seguimos, usándola.
Nunca quise ser fuerte.
Quise estar tranquila.
Pero la vida confundió los pedidos y me mandó resistencia en vez de paz.
Dicen que todo pasa por algo.
También dicen que el alcohol es malo y aun así los bares siguen llenos.
Hay frases que existen solo para que la gente no tenga que escuchar de verdad.
Este libro no tiene moraleja.
Tiene contradicciones.
Tiene días buenos que se sienten sospechosos y días malos que parecen hogar. Tiene humor negro porque sin él habría acabado llorando en un baño público hace años. Varias veces. En distintos baños.
No voy a justificarme.
No voy a pedir comprensión.
No voy a fingir que siempre supe lo que hacía.
Esto es un manual, sí.
Pero no para arreglarse.
Para entender cómo alguien puede romperse mil veces y seguir caminando como si nada, mientras por dentro hace ruido, chisporrotea, se recalienta.
Si te incomoda, mejor.
Si te reconoces, lo siento y de nada.
Si no entiendes nada al principio, tranquilo, yo tampoco entendí mi vida durante mucho tiempo.
Bienvenido.
No prometo orden.
Prometo verdad mal colocada.
All Rights Reserved