Toda historia siempre existe el típico "Bien y Mal". Pero en esta, no existen bandos: solo El Equilibrio, que protege a un mundo indeciso.
Aquí, los colores son blanco-rojo y negro-rosa.
Blakus representa el blanco-rojo: equilibrio y purificación teñidos de sangre. Aunque parezca un espíritu "sano", es conflictivo; no observa, ataca.
Nethis, en cambio, es negro-rosa. Su poder brilla entre sombras y neones. No es violento ni derrama sangre; simplemente cumple deseos, sin límites ni reglas.
El mundo lo teme porque no entiende su libertad. Blakus es el límite, Nethis lo esquiva.
"El diablo es malo porque la historia te la contó un ángel."
...La frase del Equilibrio... donde todo comienza...
Entre estos dioses caminan los humanos, que descubren el Equilibrio y lo usan para su propio beneficio. En este planeta corrompido abundan las almas podridas, las sonrisas que hipnotizan, los cuerpos que esconden terror.
Algunos buscan poder, otros venganza, otros solo sobrevivir.
Entre ellos está Lucien, un chico albino despreciado, incapaz de encajar en un mundo tan podrido. Tras ser enviado a un orfanato, planea hacer pagar a quienes lo olvidaron y abandonaron.
Pero alguien -un periodista de la ciudad- descubre su secreto, algo que Lucien debe ocultar para siempre.
Sonrisas falsas, montañas rusas, rumores que pueden acabar con tu vida... y, sobre todo, amor.
Ese "alguien" le quita su máscara intocable. Y ese fue el peor error de su vida.....
Una mutación global hizo que los seres vivos empezaran una re-evolución. Los humanos o se degeneraron en zombis, o evolucionaron hasta convertirse en seres con habilidades especiales, mientras que los humanos comunes quedaron en el eslabón más bajo de la cadena alimentaria.
Hambre y violencia, sangre y saqueos se convirtieron en la norma del apocalipsis.
Hasta que un día, un grupo de seres con habilidades especiales se presentó ante un pequeño asentamiento construido por humanos comunes, solo para descubrir que no podían vencer ni a una maceta de lechugas en la entrada. Entonces se dieron cuenta de que algo en aquel lugar no estaba del todo bien.