Madelyn nunca creyó en el amor.
Hasta que uno la empujó al límite
y otro la obligó a frenar.
En un recital de Rosalía, entre alcohol, luces y una máscara que ocultaba su rostro, Madelyn besa a un completo desconocido. No saben quiénes son, no intercambian nombres, solo una promesa imposible: volver a verse un año después, en el mismo lugar.
Lo que Madelyn no imagina es que ese hombre es Carlos Sainz, piloto de Fórmula 1, y que cuando sus caminos vuelvan a cruzarse, la velocidad, la fama y los sentimientos sin frenos lo cambiarán todo.
Porque cuando dos corazones aceleran, siempre hay alguien que queda en el medio
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